LA DESIDIA, artigo de F.ç

En toda clase de trabajos se han reducido las horas, los esfuerzos y la habilidad […] nace temer que el avance de esta ola de inacción y de desidia comprometa gravemente el porvenir de la humanidad. 

El trabajo no es ya para nadie una virtud ni un amor, sino una necesidad.

Si las catedrales de hoy se hubieran de construír con el trabajo con el que se construían las antiguas, sería positivo que no se construíria ninguna.

[…] no se contruyen ahora las Catedrales de otros siglos.

Fascinación, de Julio Cadavid.

«¡que me miren tus ojazos!

¡qué me alumbren tus luceros!»

Las Américas, de V. Luís Méndez.

América fue la voz de expartación para los gallegos, que abandonando su terruño, vinieron a sepultarse en los soñados montones de oro que la joven tierra ofrecía a los primeros que llegasen a explorar sus bosques virgenes, a cuya sombra, y a determinada distancia, sueños de egoísmos, cuentos infantiles, se hallaban cuantiosas riquezas…

¿Es la pobreza de la región Gallega la que arroja de sí a sus hijos? no; Galicia es rica; pero creo que esa riqueza llama a otra riqueza.

Que amor es Deleidoso, de Rafael Montealegre

¡Que la vida no admite el loco desvarío!

TEMA SENTIMENTAL. Generosidad y Remordimiento, artigo de El Conde de Rivera.

—¿Que tienes? —nada papá—¿entonces porque lloras?—¡por nada!— musitó queriendo reprimir las lágrimas,

[…]

se abrazó a él y besándole en la cara le dijo; —Es, querido papá— porque reconozco que nuestra pobreza no nos permite lujos y lo que acabas de ofrecerme es un sacrificio más para ti, y las lágrimas seguían deslizándose por sus mejillas.

¡gracias papá, algún día podré recompensartelo!

A MI MÚSICA, de Justo Covelo Pereira.

¿Que por qué me gustas? ¡Vaya, Pepita! ¿Y a quién no le gustas? ¡Me hablas tan dulcemente!…

El canto de la rana. Como soy así entiendo, de Luís Bazal.

Rosas del espíritu, de Antonio Nieto y Oliva. 

«La mujer es la flor que alegra el jardín de nuestra existencia».

NUEVO TAMEGA ano XXVII, num. 1456, 11 xuño 1925